Últimamente ha habido mucho revuelo en torno al minimalismo en el ámbito del estilo de vida, ya que gana popularidad como una mentalidad centrada en la simplicidad y la atención plena, más que en las posesiones materiales o el desorden.
El concepto de vivir es una piedra angular del minimalismo. Implica considerar las cosas que incorporamos a nuestra vida y cómo afectan a nuestro bienestar general. Al despejar nuestros espacios y desprendernos de las posesiones que ya no nos sirven ni nos traen alegría, hacemos espacio para lo que tiene valor. Este proceso puede resultar en mayor claridad, concentración y dirección en nuestras vidas. Al armonizar nuestro entorno con lo que valoramos y priorizamos, podemos crear un estilo de vida más equilibrado y con propósito.
Priorizar las experiencias por encima de las posesiones materiales es un principio del minimalismo que muchas personas adoptan hoy en día. Derrochar en objetos que se deprecian rápidamente o que abarrotan el entorno al desecharlos nos permite valorar momentos que despiertan felicidad y crean recuerdos. Estas experiencias pueden incluir explorar destinos, disfrutar de tiempo de calidad con familiares y amigos, disfrutar de aficiones e intereses o simplemente disfrutar del momento. Al optar por invertir más en experiencias que en acumular cosas, allanamos el camino hacia una vida más plena y satisfactoria.
La idea del minimalismo va más allá de ser una moda. Representa un cambio de mentalidad que puede mejorar enormemente nuestro bienestar y calidad de vida al adoptar la simplicidad y la intencionalidad en nuestras decisiones y acciones. Vivir con propósito implica tener claridad e intención en nuestras acciones y encontrar alegría en cada momento de la vida.

